Esa mirada directa que me embiste
la palabra en sus labios
el decisfrar de gestos calmos
y esa risa desatada...
toda esa esencia y mi soledad
quedaron unidas a mi alma para siempre,
con la fuerza de la luz cuando amanece
y la inocencia del llanto recien parido.
Alli, todo mi amor se quedó atontado.
En la finura de sus rasgos suaves
de niña de otro tiempos,
dormirá eternamente las caricias
que mis manos quisieron contarle.
Por esos cabellos rebeldes
donde resplandece la libertad feliz,
residen mis suspiros jugando los sueños
con los colores del tiempo.
Tus ojos, serán en mi piel,
el encastre perfecto
entre mi amor, el universo
y la belleza del silencio eterno.

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